La parte sumergida
De acuerdo con la Filosofía de lo Implícito que comienza a plantear Gendlin en el año 1962, nuestra existencia se asemeja a un iceberg con sus dos partes aunque solo una es visible (lo explícito). La otra parte -lo implícito- está por debajo del agua y no se ve. Si el iceberg es metáfora de nuestra vida, la parte visible es lo que sabemos de la historia que vivimos y manifestamos de algún modo. La parte sumergida, sin embargo, alberga aspectos que tienen plena vigencia y que es necesario rescatar para que cobren sentido. Gendlin plantea que lo que nos impide vivir una vida plena es el haber perdido contacto con el significado que tuvo una determinada experiencia para nosotros, el habernos separado de esa parte de nuestra historia y es importante volver a hacer contacto con ella (Acuña 2015).
La Filosofía de Lo Implícito tiene raíces profundas en el tiempo -Grecia, año 550 a. C.- en una línea de pensamiento que muchos filósofos actuales denominan Filosofía perenne. Esta no intenta poseer conocimientos sino facilitar nuestro acceso a la experiencia que nos permita orientarnos y transformarnos en “sabios”. Dentro de este marco filosófico, Gendlin se inspira en dos fuentes para formular la Filosofía de lo Implícito. La Fenomenología trascendental que surge en el año 1900 con Husserl (1859 – 1938), filósofo alemán que asume la tarea de describir el sentido que el mundo tiene antes de todo filosofar (Husserl 2005); volver a las cosas mismas, al mundo antes del conocimiento del cual el conocimiento habla (Merleau-Ponty 1993). Por otra parte, el Existencialismo que emerge con Kierkegaard (1813 – 1855) quien descubre que los problemas reales de la vida son siempre del tipo de las llamadas “preguntas prácticas del individuo”, es decir problemas concretos; la existencia es entonces el núcleo íntimo de la persona, del sí mismo (Barceló 2008). También es fundamental la influencia que tuvo Rogers (1902-1987) quien identificó la capacidad de las personas para sentir los propios sentimientos de manera física y simbolizar esta experiencia.
Gendlin sostiene que la existencia es pre-conceptual, internamente diferenciable y sentida corporalmente. Desde esta concepción existencial, formula el concepto de experiencing que da cuenta de un proceso de interacción permanente entre los sentimientos personales y corporales y los símbolos propios o del medio ambiente (Gendlin 1962; Barceló 2008). A partir de aquí, formula una teoría filosóficamente consistente y un instrumento que permite a las personas estar en contacto con su experiencia interna: Focusing o Enfoque en el cuerpo (Gendlin 1962). Dice Gendlin (1982: 31): “[…] Yo llamo al proceso Focusing, Enfoque. Es un proceso en el que estableces contacto con una clase especial de conocimiento consciente, interno y corporal. Yo llamo a este darse cuenta una sensación-sentida”.
Siguiendo este camino, Weiser Cornell (1999: 14) apela a la sabiduría innata que hay en cada uno de nosotros y describe Focusing como “… el proceso de escuchar tu cuerpo de una forma suave y comprensiva, y de oír el mensaje que el ser interior te envía. Es el proceso de honrar la sabiduría que hay dentro de ti y de tomar conciencia del sutil nivel de conocimiento que habla a través de tu cuerpo”.
La propuesta de Gendlin y la danza
La Danza y el Enfoque en el cuerpo o Focusing comparten un mismo objetivo: permitir el encuentro con nosotros mismos y comenzar a revelar aquello que no se ve y sin embargo está muy presente en nuestra vida. Ambos son excelentes caminos para rescatar lo implícito, la parte sumergida del iceberg.
El felt-sense es una sensación físicamente sentida acerca de la globalidad de algo que nos está ocurriendo ahora, en este caso generada por un recuerdo (Acuña 2015) y constituye la parte visible del iceberg. Estas sensaciones sentidas aparecen cuando estamos presentes, danzando o enfocándonos en nuestro cuerpo.
Reflejar y Espejar
Reflejamos a través de las palabras en Focusing y espejamos mediante el movimiento en la Danza. Compartimos de este modo y en ambos casos, lugares comunes en donde estamos completamente disponibles para quien focaliza o danza. Este es un punto de encuentro muy importante entre los caminos que proponen Gendlin y Marian Chace (creadora de la Danza para la Comunicación en EEUU, 1945): reflejar y espejar. Incluso reflejar con palabras suele ser como una danza entre quienes entablan este vínculo (Moreno López 2009).
Otro punto interesante de contacto es la empatía, necesaria tanto para reflejar como para espejar. Marian Chace utiliza el término empatía kinestésica en relación con el movimiento. Por otra parte, Moreno López (2009: 121), propone para el Enfoque en el cuerpo una empatía a través de la conciencia corporal que describe como un modo de comprender basado en dicha conciencia y este es un punto central para vincular el Enfoque en el cuerpo y la Danza.
El iceberg como metáfora y símbolo
La parte sumergida es lo implícito, aquello que quiere salir a la superficie y cobrar presencia… eso que no se ve y sin embargo es esencial en nuestra vida. La Vida se expresa a través nuestro y para que fluya es necesario estar abiertos, disponibles y dispuestos a explorar aquello que quedó guardado muy adentro, en las profundidades de nuestro ser y que el cuerpo expresa mediante sensaciones sentidas que son el eco y la manifestación de vivencias profundas y tal vez lejanas en el tiempo. Nuestro cuerpo es memoria viva y guarda con cuidado todo lo que vivimos y el movimiento lo expresa. Danza y Focusing son buenos aliados para lograr esta meta.
Referencias citadas
Acuña, F. 2015. Focusing, un proceso hacia la integridad. Buenos Aires: Sinopsis.
Barceló, T. 2008. La filosofía de lo implícito de Eugene Gendlin. Miscelánea comillas
66 (129): 413-438.
Gendlin, E. T. 1962. Experiencing and the Creation of Meaning. New York: Macmillan.
Gendlin, E. T. 1982. Focusing. Proceso y técnica del enfoque corporal. USA: The Focusing Institute.
Husserl, E. 2005. Meditaciones cartesianas. México: Fondo de Cultura Económica.
Merleau-Ponty, M. 1993. Fenomenología de la percepción. Buenos Aires: Planeta Agostini.
Moreno López, S. 2009. Descubriendo mi sabiduría corporal. Focusing. México: Focusing México.
Weiser Cornell, A. 1999. El poder del Focusing. Barcelona: Ediciones Obelisco S. L.



